martes, 9 de septiembre de 2014

El sistema educativo no educa para la paz, sino para las competencias.

Como es normal en el modelo educativo, hay un momento en el cual se pregunta, ¿qué está pasando?, ¿Cómo es que se llegó a tener uno de los índices más paupérrimos de las pruebas pisa en los últimos años? Como lo muestra el siguiente informe “Los jóvenes colombianos ocuparon el último lugar cuando fueron medidos en su capacidad para resolver problemas concretos, según una investigación de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) en su Programa de Evaluación Internacional de Estudiantes (Pisa) . Colombia ocupa el último lugar de los 44 países evaluados con 399 puntos. Comparte las últimas posiciones con Bulgaria, Uruguay, Montenegro, Emiratos Árabes Unidos y Malasia”. Como respuesta se acude a un razonamiento lógico, que quizás no sea cierto del todo…“estamos como estamos por la mala estructura política de nuestra nación “ò “no votamos por el candidato que era”, en los dos casos hay factores que influyen en el desarrollo de un modelo educativo estable, pero no son los que más importancia tengan. Ahora para hallar la pregunta que verdaderamente se debe plantear, para no solo conocer la situación de nuestra educación si no también para ver qué rol o papel funcional cumpliría cada uno de los individuos pertenecientes a una sociedad organizada, se analizara primero donde se cojio nuestro modelo educativo actual y que lo llevo a ser lo que hoy es.
Que para los años de 1930 los industrializados impulsarían este tiempo de paradigmas educativos, afianzando los que hoy conoceríamos como un modelo dogmático que limita la educación y la formación del niño, que genera disensiones entre los estudiantes y la relación natural de niño ambiente que debería conservar la estructura biología de cualquier párvulo.
     Se procede a darle respuesta a la pregunta que se expuso al inicio del presente documento; el sistema educativo no educa para la paz, sino para las competencias. Más que por una subsistencia de culturas herradas, es por la mala disposición del ambiente que se puede ofrecer a los jóvenes que quieren y pueden, siempre y cuando, se les plantee el ambiente adepto para el tipo de materia o inclinación a la que ellos estén predispuestos.
    Cuando se alberga otros datos, cabe abordar, que la estructura de la presente época está constituida para dar a conocer al niño o joven, un modelo incorruptible de educación, donde se termina a confundir al niño preguntándose, si el  problema es el sistema, o el niño que no rinde con las calificaciones. Ahora, objetivando las dichosas “calificaciones “, estas son frutos del sistema de incentivos que se genera cuando hay un buen comportamiento se procede a dar un incentivo y cuando ocurre lo contrario, simplemente castigan al que es presa de este método de enseñanza, esto ha llevado a clasificar y comparar a los niños a un escala que trata ser cuantitativa pero lo cierto es que no se puede medir el alcance tan desproporcionado que tiene un niño con una instrucción básica eficiente en su formación; incurriendo en un análisis se infiere que las calificaciones crean muros que no permiten la inclusión social positiva a los niños en su ambiente de formación, ¡es más!, sucede exactamente lo contrario, un sistema de exclusión social. En fin de cuentas la competitividad en la educación segrega otras maneras muy efectivas para que el desarrollo de las habilidades de los niños sea acompañado de maneras eficientes.
     Paulo Freire, decía “Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas “, esto es igual a decir, - yo te acompaño mientras tu caminas, y cada vez que des un paso, así te caigas, tendrás la seguridad de haber aprendido que paso vas a dar luego porque ahora conoces a lo que te enfrentas-, es esta la diferencia, entre permitir con limites respetuosos y limitar con vallados intrínsecos que no dan cabida a la buena educación o por lo menos a la merecida educación integral. 
      De igual manera, se contempla a Aristóteles con su exhortación: “lo que tenemos que aprender, lo aprendemos haciendo”, esto conlleva a que ¿…?.  Un niño YA tiene la capacidad suficiente para identificar y con un proceso bastante complejo averiguar el significado de las cosas, hasta en qué punto puede tener contacto con ella o alejarse; con esto deducimos que un niño solo tiene que ser apoyado, acompañado en los ambientes a los cuales comienza a inmiscuirse, después el hace el resto; atreves de un proceso de observación y experimentación que ya están definidos en el carácter de cualquier niño ( curiosidad, juegos, preguntas, habilidades de observación y análisis, etc. ) 
      El sistema actual, frívolamente cree que capacitar personas solo para que tengan una proyección o ideales de “trabajo” construye una sociedad equilibrada y prospera. ¡NO!, el desarrollo educativo en pro de la paz, comienza cuando se deje de tomar estas medidas que son claramente detrimentales para lo que es verdaderamente un sistema de educación integral y llevar a la sociedad a un estado de comprensión, de que la educación de los niños promoverá canales o puentes para un mejor desarrollo sostenible en todos los aspectos.
CONCLUSION
 En frente de un sistema burócrata, severamente dividido por segmentos de izquierda y derecha; los facilistas favoritistas y las controversiales oposiciones. Es acaso justo que cuyos facilistas y opositores consideren que el principal pilar de sostenibilidad sea otro diferente a la educación integral y de calidad, o en caso de ya saberlo, ¿cuál es la razón por la ignoran el accionar de estos modelos gestantes de desarrollo macro social?, a pensar pueblo y luego a ACTUAR.

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